Conoce a Lourdes, ¡Ejemplo de Valentía!

Mi nombre es Lourdes Urrieta, tengo 42 años y soy de Venezuela. Llegué a Estados Unidos hace 3 años y 3 meses. Todo comenzó cuando vine a verificar el funcionamiento de algunos hoteles de la cadena donde yo trabajaba, y por razones ajenas a mi, tuve que quedarme.


En mi país muchos de los que pensamos diferente y no apoyamos al gobierno que nos dirige, somos perseguidos, atacados y acosados. Al estar aquí en Estados Unidos, en mi país fueron a buscarme por una orden de aprehensión que había en mi nombre. El miedo me invadió. Sin embargo, entendí que debía regresar y enfrentar lo que estaba pasando. ,


Sucedió que Dios tenía un destino diferente para mi. El día que debía volver a Venezuela, cerraron todas las relaciones con diversos países, ocasionando que Copa Airlines me enviara un correo indicando que mi vuelo de retorno no se podría realizar, por estar rotas las relaciones bilaterales. Fue ahí cuando tuve que tomar la decisión de poner a mis hijos a salvo y comenzar una nueva vida aquí en Estados Unidos, llena de oportunidades y, sobre todo, ¡libertad!


Esta ha sido una de las desiciones más duras que he tomado. Caí en depresión, llore meses continuos sin parar, no entendía porque tenía que dejarlo todo. No me parecía justo que querer el bien para mi país me hubiera costado tener que separarme de mi familia. Aunque aparentaba ante mis hijos que todo estaba bien para darles la seguridad, yo estaba destrozada.


Esta situación me hizo subir de peso como nunca antes, y por ende mis condiciones físicas y mi calidad de vida disminuyeron. Al pasar los años, fuimos conociendo las bondades que ofrece este país, y tuve la oportunidad de participar en el proceso de admisión para que mi hijo ingresara en la preparatoria. El tiene ya dos años cursados en Cristo Rey College Prep Fort Worth. El Club de Padres de la escuela fue de gran apoyo para mi ya que me sentía parte de una comunidad, de una familia. Y fue en este club donde, un buen día, otorgaron a las madres becas para tomar El Camino Rojo. ¡Yo fui una de las afortunadas!


Cuando escuchaba a Aideé y Mónica en las sesiones de los talleres, me daban ganas de seguir adelante; sus voces eran dulce y transmitían mucho. Tanto, que ansiaba que pasarán pronto los días para volver a escucharlas. En cada sesión compartían tantos tips de bienestar, que mi curiosidad despertaba cada vez más.


Al ir aprendiendo todo lo que ofrece El Camino Rojo, caí en cuenta que yo era un total desastre. Mi despensa me estaba contaminando a mi y a mi familia, por algunos ingredientes tóxicos que contenía. Al comenzar con el programa, de inmediato hice cambios en mi alimentación y en mi vida. ¡Toda mi familia terminó involucrada en El Camino Rojo!


Ahora comemos más real, con mejor equilibrio y con mejores condimentos. Ahora sé que lo orgánico no necesariamente es lo mejor, y que aunque diga “libre de azucar”,no necesariamente es más sano. , Hoy entiendo que los enlatados no son la comida mas nutritiva. ¡Hoy sé que tengo una nueva oportunidad! Confieso que ahora cuando mi esposo compra algún producto nuevo, me trae primero el envase para que lea los ingredientes en la etiqueta y le dé el “visto bueno.” Juntos, como familia, vamos aprendiendo cada vez más.


En El Camino Rojo me enseñaron también que necesito ponerme los “lentes rojos”; es decir, ver las grandes oportunidades que se nos presentan. Mi vida es una oportunidad, y la estoy aprovechando al máximo.


En ROSAesROJO hay un gran número de embajadoras que tienen mucho que aportar, y que están dispuestas a acompañarte, guiarte y orientarte en este camino. ¡Pronto yo me entrenaré como Embajadora! Te invito a que vivas esta experiencia y mejores tu calidad de vida. ¡Te espero!.